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Otras formas de educar

Carla tenía 10 años cuando sufrió acoso escolar.
Sus acosadores no tenían educación emocional.
El centro educativo, como el 95% en España, tampoco.
Esa falta de educación emocional hizo que Carla no supiera cómo afrontarlo

Podría ser tu hijo, tu hermano o tu primo. El problema existe. La solución, en cambio, no se vislumbra a corto plazo. Tan solo un 5% de los centros educativos españoles incluyen educación emocional en sus programas. Los trastornos mentales se han incrementado del 1% al 4%, mientras que los trastornos de conducta, del 2,5% al 7%, en niños de entre 4 y 14 años en los últimos cuatro años, como refleja el informe ‘Crecer saludable(mente): Un análisis sobre la salud mental y el suicidio en la infancia y la adolescencia'.

En casos extremos, se llega al suicidio, segunda causa de muerte entre los jóvenes españoles, según el Instituto Nacional de Estadística.

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La relación entre el bullying y los suicidios infantiles queda constatada por la neuropsicóloga Vanessa González

"La generación de cristal"

Los alumnos no han desarrollado recursos para poder enfrentarse a situaciones “emocionalmente intensas”. Desde la primera infancia es necesario e importante el correcto desarrollo de la parte social y emocional de un niño, al igual que su desarrollo físico e intelectual.

Los colegios son uno de los espacios donde más tiempo pasan los niños y adolescentes, por lo que la detección y prevención de problemas de salud mental en las aulas es esencial.

Los profesores son factores determinantes en la autoestima de los estudiantes. Y esta se relaciona con el bajo rendimiento escolar, el acoso y los cuadros de depresión y ansiedad.

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"Cuando tienes niños que realmente tienen problemas necesitan un apoyo más emocional.

El problema es que no se sabe cómo atacar (el bullying). Nos falta ese sistema emocional. Que a los niños les digamos desde pequeñitos: respeta a mamá, respeta a la abuela, respeta al profesor…"

Álvaro Ingelmo, padre de Carla

La clave: la educación emocional

María San Miguel, psicóloga sanitaria, considera que la educación emocional es “clave” para profesores, padres y niños. Sin embargo, es consciente de que hay muy poca educación emocional en los colegios.

 

La primaria no deja de ser el preludio de la secundaria. “Es importante que les demos herramientas para que luego sepan moverse mejor, porque la secundaria ya es una jungla absoluta”, afirma.

El grado de sensibilidad en los colegios hacia la educación emocional es teóricamente alto, pero en la práctica resulta prácticamente inexistente. Solo el 5% de los centros educativos españoles incluyen educación emocional, según el I Estudio Nacional sobre la Educación Emocional en los Colegios en España (2021).

El filósofo austriaco Rudolf Steiner quiso desmarcarse y analizar qué necesita el niño en cada etapa para desarrollarse de una manera equilibrada. Todo lo que suceda en la etapa infantil de los 0 a los 6-7 años marcará la vida del niño. Quizás no recuerde exactamente qué sucedió, pero el hecho pasará a formar parte de la memoria implícita. Como indica el neurocientífico Francisco Mora, los niños “guardan memorias inconscientes apenas unas horas tras nacer”.

 

Álvaro Ingelmo llegó a El Puente Azul y pudo ver con perspectiva el cambio que supuso en su hija. Afirma que esto se debió al cambio en el ritmo de trabajo y la perspectiva emocional que trabaja la pedagogía Waldorf.

 

La educación emocional era escasa antes de la pandemia, pero tras haber atravesado una crisis sanitaria mundial se ha evidenciado el grave problema que supone no tener herramientas para gestionar las emociones.

Érase una vez… La gestión emocional en la ley

La inteligencia emocional tiene una gran importancia en la actualidad, según el Ministerio de Sanidad. Muchos especialistas consideran que debería existir un entrenamiento desde el colegio, ya que es probable que muchas personas jamás lleguen a desarrollar habilidades emocionales.​

 

 

La materia suspensa de los alumnos es la empatía, como incide el I Estudio Nacional sobre la Educación Emocional en los Colegios en España.

¿Deben mejorar los niños su empatía?

Francisco Mora, Doctor en Medicina y Neurociencia, señala en su libro Neuroeducación: Solo se puede aprender aquello que se ama que hay profesores que destacan con un brillante conocimiento académico y, sin embargo, fallan a la hora de enseñar por falta de empatía y habilidades de comunicación social. El resultado, indica Mora, es la pérdida del interés por el aprendizaje. También se da el caso de maestros cuyo fuerte no es precisamente el conocimiento en las materias, pero que, gracias a sus habilidades comunicativas y empáticas, son capaces de inspirar a los niños o despertarles la curiosidad.

La ansiedad. El círculo vicioso en la educación

Tienes 7 años. Madrugas para ir a clase todos los días de la semana. Puede que tengas que quedarte en el colegio a comer o tengas clases extraescolares a lo largo de la tarde. Llegas casi de noche a casa, y tienes que hacer los deberes, ayudar con las tareas domésticas, bañarte, cenar e irte a dormir.

 

Esta es la rutina de muchos niños, y María San Miguel la califica de agotadora. “Sin un espacio de liberación mental, ¿dónde está la tranquilidad? Solo queda la ansiedad”.

 

La salud emocional está estrechamente ligada con el rendimiento académico: el fracaso escolar puede iniciar problemas de salud emocional, mientras que estos problemas, por su parte, también producen un incorrecto rendimiento escolar. Es decir, se convierte en un bucle de retroalimentación.

 

María San Miguel señala dos formas básicas de reaccionar ante un malestar, aplicables en el entorno escolar e incluso en la vida del adulto. Imaginemos un malestar ante unas malas notas, una mala relación con el resto de compañeros o una desaprobación del profesor. El menor puede reaccionar de forma pasiva, los casos que más suelen llegar a su consulta: miedos, baja autoestima, etc. O de manera activa: enfados, conversión del dolor en enfado, rechazo al resto, menosprecio de los compañeros para sentirse mejor o mal comportamiento.

 

La psicóloga considera preocupante el aumento peligroso de la exigencia a la que los niños se ven sometidos en las escuelas, aunque matiza: “no todos los colegios son iguales”.

Christopher Clouder, actual director pedagógico del II Liceo dei Colli, aseguró en una entrevista en Cinco Días que “aunque no se le presione [a un niño] con plazos, aprende, y lo hace rápido. Atosigarles con exámenes y notas desde pequeños es ridículo”.

 

Cuando un niño presenta un problema, bien genético, bien un cuadro de ansiedad, no se suele atender de forma correcta. “El sistema educativo tradicional creo que no está preparado para eso”, afirma Álvaro Ingelmo.

Carla pasó de un colegio normal a uno de educación especial Waldorf. Pasó de tener una rutina de deberes diaria, “de estar toda la tarde con ella, bien yo, mi mujer, los abuelos, profesores particulares…”, a tener los deberes “justos y necesarios”, a repasar lo que habían visto ese día. Pasó de estar “cerrada en sí misma y agarrotada a explayarse". Con la tranquilidad llegaron las sumas, las restas, las multiplicaciones y las divisiones. Álvaro cuenta, emocionado, cómo su hija llegaba a casa y decía: “Papá, voy a hacer los deberes”. “La principal diferencia que hemos notado nosotros es que vuelven a ser niños, dejan de ser máquinas de currículum”. En Waldorf se siguen las asignaturas curriculares mínimas pero se educa de una forma distinta. No hay exámenes ni calificaciones, se hace especial hincapié en la educación emocional, la enseñanza de la lectura no se impone al mismo tiempo que en la educación tradicional...

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El último informe PISA, que se centró entre otras cuestiones en la ansiedad ante el estudio y los exámenes, determinó que los estudiantes tienen un mayor riesgo de desarrollar ansiedad si sus centros educativos dan demasiada importancia a las calificaciones y la competitividad en el aula si sienten que no son capaces de llegar al mismo nivel que sus coetáneos.

 

Christopher Clouder también aseguraba que los adultos creamos entornos competitivos para los niños cuando “lo natural para ellos es cooperar en vez de competir”.

María San Miguel afirma que el tema de la competitividad es un dilema. Por un lado, hay expertos que consideran que la vida se rige por la ley del más fuerte y, por tanto, no sirve de nada crear niños poco fuertes. No obstante, según la psicóloga, “esto no funciona así”. La competitividad únicamente aporta a los menores una mayor autoexigencia, un “no llego a la expectativa” de forma constante y una ansiedad tremenda.

 

Matiza que en entornos controlados y realizando una lectura entre líneas podría ser positivo. “Por ejemplo, en el deporte, pero siempre y cuando se gestione la deportividad, que es algo que no se hace”.

Sobre acoso…

 

Vanessa González señala algunas de las posibles causas por las que algunos niños acosan a otros compañeros:

El bullying es “desgraciadamente extremo”, pero “mucho más normal de lo que nos gustaría”, asegura María. “Hay falta de educación emocional, de sensibilización, de implicación del profesorado, de aplicación de protocolos, etc. En todas las clases hay dos o tres niños que no se han adaptado correctamente”, afirma. María considera que hay “poca dinámica” y “pocos protocolos” para fomentar una adaptación correcta.

“Yo he llegado a hablar con colegios y con profesores para intentar hacer que ese niño se adapte un poco mejor. Se ofrecen mucho a la comunicación interprofesional, lo cual es imprescindible muchas veces porque en el colegio no se da este apoyo psicológico emocional como debería. Pero solo ha habido un caso en el que la profesora ofreció la activación de un protocolo”, cuenta.

 

La dinámica consistía en potenciar la mezcla de grupos durante el recreo. Realizaron juegos diferentes para que todos los niños estuvieran incluidos y les dieran la oportunidad de conocerse entre ellos sin segregarse tanto por grupos, “que al final acaban por ser cerrados”, ya que únicamente tienen relación con los niños de su clase. “Si no te ves encajar en esas 30 personas o 60 personas, te da la sensación de que no encajas con el mundo, cuando el mundo es mucho más amplio que eso”.

Además de mezclar las clases cada año, María considera interesante mezclar también los cursos en algún momento. “No todos los niños tienen las mismas capacidades emocionales y cognitivas”, afirma.

 

Una clave principal de la pedagogía Waldorf es precisamente crear desde el aula maternal hasta los niveles más altos un sentimiento de grupo, no solo de la propia clase, sino más bien, entre todo el colegio. El grupo de infantil no se separa por edades, sino que están en un mismo aula. De igual forma sucede entre el resto de cursos: quinto y sexto se unen para disfrutar de su asignatura de música con don Walter, segundo y tercero para manuales, etc.

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La otra cara de las pedagogías alternativas

Lucía Fernández Canteli, sobre las pedagogías alternativas
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La clave: la educación emocional

La ley no impone el aprendizaje de la lectura y escritura antes de los 6 años. Hasta esa edad, la escolaridad tampoco es obligatoria. Lo que sí se menciona es un acercamiento a la lectoescritura.

En el jardín de infancia de los colegios Waldorf los niños, sobre todo aquellos que ya van a pasar a primaria, realizan varias actividades enfocadas a ese acercamiento del que habla la ley. “No tiene que ser el aprendizaje de las letras y los números, porque eso lo aprenden de una manera natural. De hecho, en nuestras clases de infantil los niños saben contar, con cinco años ya saben escribir su nombre… porque les da curiosidad”.

 

En cuanto a las reprimendas, si se da la situación de que un niño ha pegado a otro, lo ideal es retirarse con el menor, nunca recurrir a humillaciones en público y hablar con él. No comenzar con la reprimenda, sino preguntar qué qué ha pasado. Hacer reflexionar al niño sobre si lo ocurrido está bien o mal. Ver qué parte de responsabilidad tiene él, cuál su compañero, y  cómo se puede solucionar. 

 

En la pedagogía Waldorf no se utiliza la palabra “castigo”. Los menores han de tener presente que los actos tienen consecuencias. El conflicto forma parte de la vida, y si es común en el entorno adulto, entre los niños puede suceder con mayor frecuencia. Thurit, directora de El Puente Azul, explica que cuando se da el caso de un problema entre los niños hablan con las partes implicadas, como parte de la escucha activa, y les hacen partícipes de las posibles consecuencias que puedan tener sus actos. Puede ser cuidar de un compañero, ayudar en la clase de infantil o trabajar el en jardín.

“Desde esa escucha activa uno escucha al otro y viceversa, hay un ejercicio de ver al otro, verme yo, y en ese momento, muchas veces ya surge el pedir disculpas”, explica Thurit.

 

“Le estás mostrando un camino y ayudándole a encontrar soluciones para que, cuando sea adulto, tenga herramientas para que pueda manejarse emocional y socialmente”.

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La exigencia y el entorno social de “no encajar” dejan una huella emocional profunda, que acompañará al adulto durante toda la vida. “Veo adultos cuyas experiencias en el colegio les han afectado y vemos las consecuencias a día de hoy”. 

La ansiedad en menores hace que el sujeto tienda a desarrollar estados ansioso-depresivos en un futuro . La niñez es esencial para la construcción de la propia identidad. Si la autopercepción se ve delimitada en un entorno tan específico como pueda ser un aula, parte de gran importancia en la vida de un niño, construirá su identidad en la línea de lo que haya vivido. María comenta que se termina viendo todo desde una distorsión cognitivo-emocional: “Nos podemos sentir poco libres, todo nos afecta demasiado, nos volvemos especialmente sensibles al entorno, a los estímulos, me siento poca cosa, siento que la sociedad no me aprueba, no soy lo suficientemente bueno…”

Aprender a leer a partir de los seis años sigue siendo un debate muy presente en el que se ven involucradas las escuelas Waldorf. En infantil, en sus aulas, no existen las fichas de lectoescritura. Los menores no aprenden a leer y escribir hasta que no están en primero de primaria.

La vida de Carla cambió radicalmente desde su llegada a El Puente Azul. La educación emocional, parte del modelo Waldorf, se expandirá a todos los centros educativos españoles con la nueva legislación. Los datos serán los encargados de demostrar si esta reforma es causa o no de una disminución de acoso, ansiedad y, en casos más extremos, suicidio, en la etapa escolar de los menores.

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Nicolás Alonso
Carlos Cascallana

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